Notas al vestuario
Enfrentarse al montaje de una obra de teatro es una experiencia que entraña un vértigo, una intensidad de busqueda de información, una felicidad... a la cual solo puedes llegar si piensas en la suerte que yienes de poder hacerlo, si a esto se une que puedes elegir telas, hilos, botones y elementos que ayuden al director y actores a conseguir el espacio ideal, es todo un privilegio.
La intensidad del trabajo es progresiva, primero lenta y con dudas, luego excesivamente rápida y sin vuelta atrás.
Primero te enfrentas a unos pocos folios donde unos personajes tienen que estar vestidos ¿como?, la ayuda del director es fundamental aquí porque él es el que ha creado una historia que de momento solo él tiene en la cabeza y nos lleva una ventaja a todos los demás de semanas, meses o años en los que él ha madurado una idea.
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