¿Te acuerdas?

En palabras de Luís Paniagua
“Los bebés son los seres más respetables de la naturaleza por ser los más indefensos, puros e influenciables. Es por esta razón por la cual el hacer música para ellos me hace sentir mucha responsabilidad al mismo tiempo que un gran placer amoroso lleno de contento. Para hacer esta música, lo más sencilla posible, que siempre es el camino más directo y esencial, me acercaré a los sentimientos y emociones más primarios, positivos y profundos, como la armonía, el amor, la belleza, el contento, la alegría, la sonrisa y la risa, el placer, el regocijo, el gozo y el respeto... estas son algunas de las cosas que nos hacen crecer bien antes del nacimiento, en estos tres primeros años y durante el resto de nuestra vida en la tierra.
Para llegar a la tierra pasamos un tiempo en el agua o liquido amniótico creado en nuestra madre. Los movimientos, emociones y sonidos poco a poco, según se empiezan a despertar nuestros sentidos, nos acompañan hasta salir a la luz. Por esta razón empleo sonidos del cuerpo y de agua pero escuchados desde dentro del agua para tal vez acercarnos o recordar aquellos momentos olvidados pero seguramente guardados en el inconsciente.
No existe una receta musical para nuestros bebes, la música que más agrade a los padres será la más oportuna. Si unos padres escuchan una música recomendada por alguien pero no les gusta, ese niño no sentirá algo positivo porque la vibración de los padres no será placentera, ellos perciben toda vibración ya sea positiva o negativa, aunque a través de los años pueda reencontrarse con esa música y hacer el cambio necesario para el creciente desarrollo hacia sus propios gustos y direcciones.
Desde que mi hijo nació en el año 2002 he tratado de ponerme en su lugar, cada acción la he tratado de pasar por el intelecto pero también por el corazón, después de esto he actuado.
Cuando venimos a esta vida vivimos un nacimiento pero también una muerte al llegar desde el lugar donde estábamos, de la misma manera que cuando muramos también experimentaremos un nacimiento al ir hacia el otro estado donde nos dirigiremos, o más bien donde nos tocará llegar. Podemos acompañar estos momentos tan frágiles con música armoniosa y silencio armonioso para que el tránsito o cambio tan crucial de la despedida y la llegada sean suaves. Esto supongo que repercutirá en una estancia más acogedora en cualquiera de los dos lugares. La música tiene el poder de crear espacios infinitamente sutiles, no solo escuchando con nuestro oído sino de una manera natural con el oído del alma.
No intento transmitir alguna cosa con la música, dejo que la música transmita lo necesario. Si acaso, me interesa la pureza de corazón, porque la intención no es el hacer música terapéutica desde el intelecto, sino hacer música amorosa desde el corazón.
Es necesario el acercamiento al arte desde el principio de nuestra existencia. Hegel nos dice:
“El hombre se ha servido del arte como medio para tomar conciencia de las ideas e intereses más elevados del espíritu”
Creo que es importante tener esto en cuenta siempre, pero más aun cuando convivimos con nuestros cachorros humanos que son el presente y el futuro. Michael Washburn nos dice:
“Una transformación interior radical de la humanidad
sumada al hecho de alcanzar un nivel superior de consciencia
constituyen nuestra única esperanza de futuro.”
Por ultimo quiero recordaros unas palabras de Wolfgang Amadeus Mozart:
Ni un elevado grado de inteligencia,
ni la imaginación,
ni ambas cosas unidas van
a crear un genio.
Amor, amor, amor, esa es
el alma del genio.
Que el amor, la belleza y el respeto nos acompañen siempre.”


Luís Paniagua

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