¿Te acuerdas?
Textos
Suena una música suave, un plano sonoro sostenido que envuelve el ambiente de forma cálida, acogedora. Es el principio, el acceso del niño a un lugar especial. Un nuevo nacimiento a un mundo, micromundo, con sus leyes y armonías propias. La luz es tenue, sin ser oscura. Los niños son recibidos por el actor, la bailarina y el músico y los acompañan a sus asientos. Todo es suave, el trato delicado. Cada niño ha de estar cómodo, seguro, tranquilo, bien sentado antes de comenzar.
Cuando todo está listo, una mirada cómplice da entrada al concierto. Suena el primer tema…
El.- Érase una vez un niño…
Ella.- Érase una vez una niña.
Él y Ella mueven una etérea tela mimando un muñeco, jugando a atrapar el aire. La música es alegre, viva en su ritmo. Es el “¡respira, respira!” del nacimiento, es pulsión de empuje, movimiento rítmico que genera vitalidad, alegría. La danza de la tela, impulsada por la música, se interrumpe en un nuevo juego, ahora con linternas. Son los rayos de sol que se cuelan por las ranuras en los días calurosos del verano. El polvo soplado crea estelas con los haces de luz. Los actores descubren que tienen brazos, manos… , descubren a los niños a los que alumbran con sus linternas. Todo es juego. Un nuevo cambio acontece para dar vida a una divertida coreografía de imitación de animales. Aparece una mariposa de vivos colores que aletea mostrando su juego con la bailarina, haciéndole descubrir las distintas partes de su cuerpo que se mueven al ritmo de la percusión de pequeños instrumentos: manos, brazos, piernas, cuerpo, cara… cuando llega a la cara, la mariposa desaparece. Acaban de descubrir sus manos, las estudian, juegan y bailan con ellas mientras suena una canción de amor. Un soplo, el sonido del aire les impulsa a jugar con molinillos de viento hasta que se encuentran y hacen gestos entre ellos. Juegan a imitar y lanzarse muecas hasta que aparece la voz produciendo sonidos sin definir. Evoluciona y se convierte en un coro de voces que juega con los niños que repiten las notas cantadas. Es un pequeño coro improvisado que genera ritmo esencial. Aparecen unas mesas que contienen numerosos objetos de cristal con agua. El agua modifica la luz y todo evoluciona al sonido de los fluidos, las gotas que resuenan creando melodías cristalinas que se entremezclan con sonidos del corazón. Juegan con el agua haciéndola cambiar de color “mágicamente”. El agua transparente pasa de una vasija a otra. Aparecen pompas de jabón en este intercambio. Juegan con ellas hasta que cogen una burbuja y la lanzan al cielo. Caen cientos de pompas de jabón que inunda la sala. Es una fiesta que los niños disfrutan haciendo estallar las pompas. Las voces se van fundiendo con una nana final que arrulla. En el centro, una velita encendida. Todo se va apagando hasta quedar solo la vela y el plano sonoro de la nana que decrece hasta el silencio.
FIN



